¿Te ha pasado que empiezas con toda la motivación del mundo para cambiar un hábito y, a las dos semanas, te sientes agotado/a, frustrado/a y con esa sensación de “otra vez no lo logré”? Si la respuesta es sí: no estás solo/a. Y no, el problema no eres tú.
Lo que muchas veces falla no es tu deseo de cambiar, sino el enfoque. Por eso, hoy quiero invitarte a conocer una forma distinta de hacerlo: construir hábitos desde la compasión, no desde la exigencia. Un camino que no solo transforma tu rutina, sino también tu vínculo contigo mismo/a.
1. Porque no todas las personas funcionamos bajo presión
Hay quienes se sienten cómodos con rutinas marcadas, agendas apretadas y metas medibles. Pero muchas otras personas —especialmente si viven con ansiedad, estrés crónico o son neurodivergentes— se sienten abrumadas cuando todo está demasiado estructurado.
Esto no tiene nada que ver con flojera o falta de carácter. Tiene que ver con necesidades distintas. Y, por lo tanto, con la necesidad de enfoques más amables, flexibles y humanos.
2. Porque el juicio no transforma: solo duele
Frases como “¡cómo eres tan flojo/a!” u “¡otra vez fallaste!” suenan motivadoras en apariencia, pero suelen dejarte sintiéndote culpable y estancado/a. El juicio castiga, no enseña.
La compasión, en cambio, abre posibilidades. Puedes decirte: “¿Qué pasó esta vez? ¿Qué podría hacer distinto mañana?” Esa pregunta, dicha con cariño, abre el camino al aprendizaje sin castigo. Y eso cambia todo.
3. Porque tener compasión te hace más constante
Cuando te hablas con cariño, incluso en esos días en que todo cuesta, no solo calmas lo que sientes por dentro, sino que también te das permiso para seguir avanzando. Según un artículo de Harvard Business Review, la autocompasión es una herramienta poderosa que puede ayudarte a mantenerte motivado/a y productivo/a, incluso cuando estás pasando por un mal momento. En lugar de caer en ese diálogo interno duro que te frena, escucharte con empatía te permite volver a conectar con tus objetivos con más claridad, energía y calma (fuente).
La clave no es la perfección, sino el permiso para retomar con más sabiduría.
4. Porque la vida real es desordenada, y está bien que lo sea
Dormiste mal. Tuviste un mal día. Tu ánimo bajó. Todo eso es parte de la vida; no son excusas. Y el modelo de hábitos basado en el amor lo reconoce.
No ver cada tropiezo como un fracaso, sino como una parte más del proceso, te da espacio para ajustar, respirar y continuar sin culpas. Cambiar con compasión es como bailar al ritmo de tu propia música, en lugar de correr tras un ritmo que no es tuyo.
5. Porque los hábitos más duraderos nacen del deseo, no del castigo
Hazte esta pregunta: ¿quieres cambiar porque te sientes insuficiente, o porque te importa tu bienestar? La motivación basada en el amor y el autocuidado es mucho más sólida que la que nace de la autocrítica. Nadie puede odiarse hasta llegar a una versión de si que ame.
Cuando cambias para sentirte más vital, tener más energía, conectarte mejor con quienes amas o dormir más profundamente, estás construyendo desde el deseo. Y eso sostiene mucho más en el tiempo.
6. Porque este enfoque es más inclusivo para personas neurodivergentes
Las personas con TDAH, autismo o perfiles sensoriales más sensibles suelen agobiarse con los modelos de cambio tradicionales. Necesitan procesos escalonados, flexibles y profundamente respetuosos de sus tiempos.
El enfoque compasivo no espera que todos funcionemos igual. Al contrario, celebra que cada cerebro tiene su forma de avanzar… y la abraza.
7. Porque cambia tu diálogo interno, y eso cambia todo
Más allá de si logras o no un hábito nuevo, lo que queda es la forma en que te trataste mientras lo intentabas. Y eso impacta tu autoestima, tus relaciones y tu salud mental.
Cambiar con amor es dejar de ser tu propio juez severo para convertirte en tu mejor aliado. Es empezar a hablarte con ternura y respeto, incluso cuando las cosas no salen como esperabas. Y desde ahí, todo cambia.
¿Y cómo se ve esto en la práctica?
No se trata de tener un plan perfecto de lunes a domingo. Se trata de practicar la autoescucha: probar, ajustar, celebrar lo que funcionó, aprender de lo que no. A veces, también se ve en elegir conscientemente no hacer algo, y descansar sin culpa.
Porque en este modelo, descansar también cuenta como hábito.
Muy pronto: el libro que cambiará tu manera de cambiar
Si esta forma de mirar los hábitos te resonó, prepárate: en solo unas semanas lanzaremos el e-book Hábitos con Amor, una guía práctica, realista y profundamente humana para acompañarte a través de cinco pasos en tu proceso de transformación.
Creado a partir de años de estudio, experiencia clínica y personal, este libro te acompaña con ejercicios para cada paso, reflexiones, ejemplos cotidianos y estrategias compasivas para que puedas cambiar tus hábitos sin exigirte más, sino tratándote mejor.
Preguntas Frecuentes
1. Me cuesta mantenerme constante… ¿este enfoque igual es para mí?
Sí. Justamente este enfoque acepta que la constancia no es lineal y te enseña a retomar sin culpa.
2. ¿Esto también aplica para hábitos grandes, como dejar de fumar o cambiar mi alimentación?
Sí. Cambiar con amor no significa dejar de ser firme, sino hacerlo desde un lugar más sostenible emocionalmente.
3. ¿Puedo usar este enfoque sin estar en terapia?
Claro. El libro está pensado para que lo puedas aplicar estés o no en un proceso terapéutico.
4. He fallado muchas veces. ¿Tiene sentido intentar otra vez?
¡Muchísimo! Este enfoque parte precisamente desde el reconocimiento de lo que no ha funcionado antes, y te da nuevas herramientas. De hecho, lo primero que harás con el e-book es reflexionar sobre lo que no ha funcionado.
5. ¿Dónde consigo el libro cuando se lance?
Estará disponible en la plataforma hotmart. Síguenos en Instagram para enterarte del lanzamiento antes que nadie.

