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octubre 20, 2023

Hablemos de la Disforia de Género…

¿Sabes que es la disforia de género?

Esta es definida como un profundo malestar emocional y social que surge de la incongruencia entre el género sentido y el sexo asignado al nacer. Este término fue acuñado por el Manual de Psiquiatría DSM, tras eliminar de su lista de trastornos mentales a las identidades transgénero, en un intento de despatologizar a las personas trans. Sin embargo, cabe cuestionarnos si este nuevo diagnóstico ¿es en realidad beneficioso o es una vía más de discriminación a la población trans?

Unas de las razones por la que se justifica la existencia de esta categoría diagnóstica es para poder garantizar el acceso a servicios de salud física y mental, así como la cobertura de las prestaciones de salud (FONASA e ISAPRES). Sin embargo ¿no es la salud un derecho de todas las personas, independientemente de su identidad? ¿es necesario experimentar malestar para acceder a servicios de salud mental o físico? Especialmente cuando la OMS define a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

En este mismo sentido, es importante recordar que la ley de identidad de género (21.120) en su artículo 5°, señala el derecho de las personas trans a la no patologización, es decir, el derecho de toda persona trans a no ser tratada como enferma. De este modo, la necesidad de tener un diagnóstico psiquiátrico para ser atendido(a) iría en contra de lo planteado por la ley. Ejemplificando lo anterior, en muchas ocasiones una persona trans asistirá a terapia psicológica por razones que no tienen relación con su identidad de género o también muchas personas trans no necesitarán modificar su cuerpo para vivir plenamente su género sentido; por lo que, suponer que una persona debe estar sufriendo para solicitar apoyo en salud se podría convertirse en un acto discriminatorio en sí mismo.

Sumado a lo anterior, podemos preguntarnos si ¿es la disforia de género un trastorno personal o una consecuencia de la sociedad discriminadora en la que vivimos?

Un reporte del Ministerio del Interior y Seguridad Pública (2020) mostró que, de las personas encuestadas pertenecientes a la comunidad LGTBIQ+, un 80% reporto haber sido insultados(as) en la calle y un 65% señaló que le han gritado u hostigado en público. Además, de los encuestados que se identificaban como Trans, un 62% reporto haber sido ridiculizado en público al ser llamado(a) por su nombre legal. Lo anterior nos da un pequeño atisbo de las experiencias discriminadoras a las que las personas Trans y LGTBIQ+ se ven enfrentadas todos los días y que muchos investigadores han acuñado como “estrés de minorías”, es decir, estresores específicos a los que la comunidad LGTBIQ+ deba hacer frente al vivir en una sociedad hetero normada y cisgénero y que van en desmedro de la salud mental de estos(as). En este contexto, la categoría de Disforia de Género como un diagnóstico psiquiátrico centraría el problema en la persona trans y no se haría cargo de la responsabilidad social-cultural en el asunto.

En conclusión, podemos señalar que la categoría diagnóstica de “disforia de género” facilitaría la patologización y discriminación de la población trans, además de ser una visión reduccionista del malestar de las estas identidades, al no tener en cuenta los aspectos sociales y culturales generadores de estrés y malestar.

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