Muchas personas asisten a psicoterapia porque sienten que no pueden manejar sus emociones o tienen alguna dificultad en el área emocional. Efectivamente navegar nuestro mundo emocional puede ser muy difícil, doloroso, intenso y traernos problemas cuando no entendemos a nuestras necesidades emocionales. Además, se habla y se nos educa poco acerca de cómo hacerlo.
Te queremos contar de un recurso psicoeducativo que te puede servir como complemento de tu proceso terapéutico o también como una herramienta práctica para tu día a día.
El psicólogo Paul Gilbert, quien desarrolló el enfoque de la Terapia Centrada en la Compasión, postuló que existen (al menos) 3 sistemas de regulación emocional. Cada uno de ellos tiene un base emocional, conductual, biológica y cognitiva, están interconectados entre sí y cumplen una función particular para configurar nuestro mundo emocional.
El Sistema de Amenaza y Defensa se activa cuando percibimos que algo amenaza nuestra integridad física y/o mental, y puede ser una amenaza real o imaginada. En pocas palabras, es nuestro sistema de supervivencia, y nos quiere proteger de un posible daño. Algunas emociones que surgen son la ansiedad, miedo y la ira. Una percepción común de estar en el área roja es la visión de túnel: sólo vemos el problema y nos es difícil tener una perspectiva más amplia de cómo resolverlo.
El Sistema de Incentivos y Búsqueda es aquel que nos mueve hacia el placer, hacia metas y objetivos, nos aporta competitividad y motivación. Cuando estamos en azul nos orientamos hacia el logro, nuestro cerebro libera dopamina, y al cerebro le encanta la dopamina, por lo que seguirá buscándola. Puede ser problemático movilizarnos mucho desde este sistema, ya que podemos perder conexión con el entorno y frustrarnos mucho si no conseguimos esa dosis de dopamina.
El Sistema de Calma y Afiliación nos conecta con todo aquello que nos trae bienestar y calma: vínculos cercanos y seguros, empatía hacia nosotrxs mismxs y otrxs, el arte, la cercanía y la paz.
Como puedes notar, el Sistema de Calma y Afiliación, es el que nos entregaría mayor bienestar y sentido. Pero debemos recordar que cada uno de estos sistemas es necesario y cumple una función. Si te fijas el rojo nos protege, el azul nos motiva y el verde nos da sentido. Los problemas pueden surgir cuando nos movemos solo desde el rojo o el azul, y nos estancamos en esas emociones. Lo importante es aprender a reconocer, expresar y sobre todo equilibrar en qué estado emocional nos encontramos. Como cada uno tiene un color asociado, puedes ocupar esta herramienta en tu día a día haciéndote algunas preguntas y viendo en qué color estás. Te dejamos por último algunas preguntas que te pueden ayudar a mirarte y ver en qué color estás.
¿Qué siento físicamente?
¿En qué estoy pensando?
¿Cómo me siento con respecto a la situación?
¿Estoy buscando o evitando algo?
¿De qué me estoy tratando de proteger?
Si alguien me viera desde afuera ahora ¿qué pensaría de mi sentir y actuar?

